Cómo un puñado de drones ucranianos hizo morder el polvo a Estados Unidos
Un ejercicio militar en Alemania revela que Washington aún no ha asimilado del todo las lecciones de la guerra en Ucrania
En abril y mayo, unos 3.500 soldados estadounidenses de la 3ª Brigada Acorazada, procedentes de Fort Hood (Texas), se enfrentaron en Alemania a un puñado de operadores de drones ucranianos. El resultado fue contundente y humillante: los ucranianos «localizaron y derrotaron con facilidad» a las tropas y los vehículos blindados estadounidenses, revela esta semana The Wall Street Journal.
La derrota resulta especialmente llamativa porque se produce años después de que Estados Unidos «convirtiera los sistemas no tripulados en una pieza esencial de la guerra», subraya el diario neoyorquino.
La guerra ya no se libra igual
El episodio «deja al descubierto la rapidez con la que ha cambiado la táctica de combate en la era de los drones», apunta el Kyiv Post. La táctica empleada era exactamente la misma que Ucrania utiliza desde hace más de dos años contra Rusia: los blindados levantaban nubes de polvo que los delataban ante los drones de reconocimiento; después entraban en acción los drones bombarderos y, por último, los llamados FPV, es decir, drones con visión en primera persona.
El escenario fue Hohenfels, el gran campo de entrenamiento de la OTAN para la guerra de maniobra desde los años cincuenta. Allí se celebró un ejercicio semestral en el que un puñado de pilotos del 412º Regimiento de Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania –conocido como Némesis– asumió el papel del enemigo. La misión de la brigada estadounidense era abrirse paso hasta unas posiciones defendidas por los ucranianos. Pero sus vehículos blindados «se convirtieron rápidamente en blancos fáciles».
Los operadores de Némesis destruían los vehículos con tanta rapidez que los organizadores tuvieron que «resucitarlos» una y otra vez para que el ejercicio pudiera continuar, relata un oficial estadounidense citado por el Journal.
Némesis no es una unidad cualquiera. La fundó en 2014 Yaroslav Honchar, antiguo consultor de márketing, y hoy es, en palabras del Kyiv Post, «una de las unidades de drones más experimentadas y eficaces de todo el ejército ucraniano y, por tanto, probablemente de cualquier ejército del mundo».
Mientras un reducido grupo de sus pilotos derrotaba a la 3ª Brigada Acorazada estadounidense en Alemania, el grueso de la unidad seguía combatiendo en el frente de Huliaipole, en la región de Zaporiyia, destaca el medio ucraniano.
Tres derrotas en dos años
The New Voice of Ukraine, que también se hace eco de la exclusiva del Journal, recuerda que «Reino Unido, Estonia y un contingente estadounidense» ya habían sido derrotados en ejercicios anteriores en la región báltica. Es la tercera vez en apenas dos años que unidades de entrenamiento de la OTAN se enfrentan a operadores ucranianos y acaban siendo «ampliamente superadas» en un combate simulado.
En 2025, durante las maniobras Hedgehog, en Estonia, un grupo de operadores ucranianos «destruyó al menos 17 vehículos de combate británicos y estonios», obligando a los responsables del ejercicio a «devolver a la vida a los muertos y heridos» para poder continuar.
Un año después, en la isla sueca de Gotland, un contingente todavía más reducido «destruyó 28 de los 32 vehículos» que intentaban avanzar en uno de los supuestos. Según medios suecos citados por el mismo diario, los pilotos ucranianos «dejaron de contar una vez que el número de bajas superó las treinta».
Aprender de la derrota
Pero no todo han sido malas noticias para los estadounidenses, señala The Wall Street Journal. Con el paso de los días, sus unidades aprendieron a dispersarse, camuflarse mejor y utilizar con mayor eficacia la guerra electrónica. En la segunda mitad del ejercicio, los propios ucranianos cambiaron de bando para enseñarles a combatir con drones.
El general Alexus Grynkewich, máximo mando militar de la OTAN, admite que «no se puede conseguir un entrenamiento así en Estados Unidos» y que, tras ejercitarse contra tropas ucranianas, «el cambio es notable». Pero aún queda mucho camino por recorrer. Eliot Cohen, del centro de estudios CSIS, se muestra menos indulgente: «Es vital que el ejército estadounidense domine esto y, hasta ahora, por desgracia, no parece ser el caso».