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Por qué ya nadie hace cola para comprar un móvil nuevo

La fiebre de la IA ha disparado el precio de móviles y portátiles y convertido la tecnología de segunda mano en la opción más racional

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Hubo un tiempo en que Andrew Erickson, youtuber especializado en tecnología, hacía cola bajo la lluvia a las 4:30 de la madrugada para ser uno de los primeros en hacerse con el último iPhone. La fila «serpenteaba por todo el centro comercial, casi hasta el aparcamiento», recuerda en The Atlantic. Hoy, sin embargo, no tiene ninguna intención de comprar el iPhone 18 Pro que Apple lanzará el mes que viene. Prefiere esperar a que el iPhone 17 Pro baje de precio en el mercado de segunda mano. «El argumento para comprar algo nuevo cada vez es más débil», resume.

No es el único. En 2014, el 44% de los propietarios de un iPhone decía cambiar de móvil cada uno o dos años, y las colas frente a las tiendas de Apple eran tan largas que los analistas «las usaban para calcular la demanda del año», recuerda la revista estadounidense. Aquellas colas prácticamente han desaparecido. Hoy, según un estudio reciente, la mayoría de los compradores se resiste a renovar su dispositivo hasta que las nuevas prestaciones les parezcan realmente «merecer la pena».

Estrenar ya no es lo que era

El cambio se percibe también en el mercado de segunda mano. «Nunca habíamos vivido esto», asegura Lauren Benton, directora de la plataforma de tecnología reacondicionada Back Market, que ha visto dispararse los pedidos de MacBooks desde que Apple subió sus precios este verano. Sus clientes ya no son solo estudiantes o padres que buscan ahorrar, sino «personas que entienden que la tecnología más nueva no nos está dando tanto más» que la anterior.

La explicación no está únicamente en el bolsillo. También parece haberse agotado parte de la fascinación por estrenar. Los consumidores están cansados de «comprar una y otra y otra vez el mismo dispositivo», señala Wamsi Mohan, analista de Bank of America especializado en Apple. Angie Cardona-Nelson, que vende electrónica usada en eBay desde 2008, recuerda lo diferente que era el negocio entonces: «No había confianza para comprar un artículo de segunda mano». Hoy, en cambio, sus ventas se han disparado.

Pero detrás de este giro hay también una causa mucho más concreta: la escasez mundial de memoria RAM, alimentada por la voracidad de los centros de datos que entrenan y ejecutan modelos de inteligencia artificial. Apple subió en junio el precio del MacBook Pro de 1.699 a 1.999 dólares «sin cambiar una sola pieza del ordenador», destaca Fortune.

La razón está en una batalla invisible por los componentes. «Por cada oblea de silicio destinada a los módulos de memoria de los servidores de IA, hay otra que deja de estar disponible para móviles, ordenadores o coches», explica la revista. Los fabricantes pueden obtener mayores márgenes abasteciendo a la industria de la IA, y el resto del mercado empieza a pagar las consecuencias. Tampoco parece que la presión vaya a desaparecer pronto. «La tormenta no ha terminado; esto es solo el principio», advierte Nabila Popal, directora de la consultora IDC.

El impacto ya empieza a reflejarse en las cifras globales. TechRadar calcula que el mercado de móviles nuevos caerá un 15% en 2026. «Muchos consumidores conservarán su móvil más tiempo», explica Ben Hatton, analista de CCS Insight. «Algunos que necesiten uno nuevo optarán por uno reacondicionado porque los precios los han expulsado del mercado de los nuevos».

Cuando lo viejo se convierte en lo sensato

El resultado es una inversión curiosa de la lógica que ha gobernado la industria tecnológica durante dos décadas. Durante años, fabricantes y consumidores asumieron que lo razonable era sustituir periódicamente un dispositivo todavía funcional por otro ligeramente mejor. Ahora, entre precios más altos y avances cada vez menos perceptibles, conservar un móvil durante más tiempo –o comprar el modelo del año pasado– empieza a parecer la decisión sensata.

La segunda mano ofrece por ahora una salida a la escalada de precios, pero puede que no dure mucho. Como recuerda Popal en The Atlantic, los precios siguen la demanda: si cada vez más consumidores optan por dispositivos usados, estos también acabarán encareciéndose. Un MacBook de tres años puede ser hoy un chollo, pero «nada garantiza que lo siga siendo mañana».